A veces también se gana perdiendo, cuando pierdes un amor, ganas momentos, recuerdos, experiencias vividas, entiendes que es amar, ver de alguien, estar pendiente, dar tu corazón por y para alguien, aprendes a ser detallista, seguro, a planear, ver el futuro, a aferrarte cuando te ahogan los problemas, a superar cada obstáculo, a no tenerle miedo a la espina porque tu premio siempre será la rosa, a correr detrás de alguien, a mover montañas, a bajar lunas y estrellas pero más que nada, aprendes a valorar, apreciar, entender cada pequeño detalle de la vida, cada una de esas cosas que antes no se veían por estar en un mundo tan gris, aprendes que entre más luches por alguien que da y hace lo mismo que tú, has encontrado por fin tu complemento perfecto, le ves un propósito a tu vida, pero más que nada conoces una conexión tan grande e inexplicable que solo aquel que alguna vez se enamoro puede entenderla pero no explicarla.
Recuerda el primero, único y gran amor no siempre será el último, que no todos los que se quieren están juntos, y que por más que hayas perdido a tu amor, aun tienes todo lo que te une a él. Quizás tu pierdas un amor, pero al final se pierden dos almas, que alguna fue más perturbada por sus propios demonios internos que la otra.
Solo recuerda que si un amor se quiere ir, déjalo libre quizás no supo valorar tus esfuerzos por él o simplemente los valoro y se alejó porque venía a dañarte y no amarte.
Ama sin miedo a nada, al final el cargo de conciencia no es tuyo porque lo diste todo para hacerla(o) feliz y son ellos (as) los que decidieron irse lejos de ahí.
BrowU
Pfh.
